Milagros aprobados por el Papa Clemente X para su canonización |
El primer milagro es sacado del proceso de la ciudad de Sesa, y fue que Juan Celillo había estado por cuatro meses padeciendo una calentura continua, la cual había degenerado en tisis pulmonar. Había adelantado tanto la enfermedad, que el paciente tenía llagados los pulmones y la garganta, y la tos le tenía rendido, que además de la pena que con ella padecía, le hacía arrojar mucha cantidad de sangre. Sobrevínole una fiebre muy intensa, y los médicos, desesperados de poderle dar salud, le ordenaron recibiese los Santos Sacramentos para morir, y apretándole la enfermedad, llegó al extremo de su vida, quedando sin movimiento en los pulsos ni en el cuerpo. Tres médicos afirmaron que estaba difunto. El enfermo en tal aprieto habiendo implorado en su ayuda a la bienaventurada Rosa y tomando unos polvos de su sepulcro en un poco de agua, al punto recobró la salud y fuerzas, con tan perfecta convalecencia, como jamás hubiese enfermado. |
| El segundo milagro , que es del mismo proceso, sucedió con Cándida Rosera, mujer del alférez Luis de Carvajal, español, la cual, estando embarazada, conoció que había muerto la criatura que llevaba en las entrañas. En tan grande aflicción y próxima a la muerte por las consecuencias del parto difícil, logró la salud encomendándose a Rosa y valiéndose de una estampa que representaba a la misma virgen. |
| El tercer milagro de la ciudad de Palermo-Italia, fue con Fray Serafín Pulliso, religioso de la Orden de Nuestra Señora del Carmen, el cual había enfermado de una calentura maliciosa, y llegando el día 17 de su enfermedad le desahució el médico, diciendo que moriría aquella noche entre nueve y diez. Habíale faltado la vista y perdido el habla, y empezando a entrar en agonía, invocó a Nuestro Señor por medio de su esposa, y a ésta para que intercediese con su Majestad, la cual se le apareció y dio salud, y se levantó al instante libre de la enfermedad, tan sano y robusto, como si jamás hubiera padecido tal achaque. |
El cuarto milagro sucedió con Angela Cibasa, que enfermó de tercianas dobles, atormentada de grandes dolores de cabeza y estómago y falta de respiración por 27 días, desahuciada del médico y cercana a la muerte estuvo en la última agonía por espacio de 6 horas. Su madre, que la asistía, la animó a la esperanza en la bienaventurada Rosa, y la exhortó a que se encomendase muy de corazón trájola aceite de la lámpara que ardía delante de su altar, y con el la ungió el cuello, pecho estómago, y luego al instante halló recobradas sus fuerzas y con entera salud. |
