| El monasterio de las “Rosas de Santa María” |
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Después de la canonización de Santa Rosa de Lima, se desató un fervor religioso en la población de Lima y las jóvenes limeñas anhelaban consagrarse a Dios por medio del recogimiento y la oración a imitación de su santa Patrona. |
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Pronto iniciáronse, pues, las gestiones para la erección del monasterio. La Sra. Elena Rodríguez de Corte-Real, viuda del General Don Benito Galdamés, se adelantó a la fundación, con el producto de dos haciendas y varias propiedades urbanas, cuya suma de más de ciento treinta mil pesos entregó para fondos de alimentación de las religiosas. Triplicada esta cantidad por frecuentes donaciones, pidióse licencia al Soberano para la fundación, y fue esta concedida por cédula de 26 de enero de 1704; debiendo llevar el monasterio el nombre de “Rosas de Santa María” y que el número de ellas fuese solo 33, a la señora de Corte-Real se le reconoció como fundadora y patrona; procediéndose en seguida, con todo listo, a la inauguración solemne del monasterio, el 2 de febrero de 1708, ese día, y con tal fin, trasladáronse con gran pompa las religiosas de Santa Catalina. El 17 de mayo de 1710, se eligió priora a la R.M. Josefa Portocarrero Lazo de la Vega, hija del Virrey Conde de la Monclova. Nacida en Madrid, el 16 de enero de 1681 y vino a Lima con su muy ilustre padre, a la edad de ocho años y precisamente cuando estaba fresca, puede decirse la canonización de Santa Rosa, de quien era ella su fervorosa devota, por lo mucho que oía hablar de nuestra santa. Creció con esa devoción, y acercándose el momento de la erección del monasterio resolvió ingresar en él; pues su padre ya había fallecido en 1705 y Josefa era mayor de edad. Pero su madre y sus hermanos se oponían a que diera tal paso, como sucedió a santa Rosa; sosteniéndose por ambas partes una agitada lucha que dio por resultado que, combinadas con habilidades las cosas, Josefa, quitando algunos balaustres de una ventana, se arrojó desde corta altura a la calle, y acompañada de su director espiritual R. P. Alonso de Messía S. J. y otras personalidades que estaban de su parte y allí la recibieron, fuése al monasterio de santa Catalina, para su formación, mientras llegaba a termino la fundación del de Santa Rosa. |
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Esto ocurrió la noche del 9 de octubre de 1706. Doña Josefa tomó el hábito el 2 de febrero y profesó el 4 de junio del año de la fundación de las “Rosas de Santa María”, cuya primera priora fue, pasados los disturbios de que antes hacemos mención. Puso a disposición del monasterio todo su patrimonio, y murió santamente el 21 de noviembre de 1743. |
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Recorramos ahora, con respetuoso recogimiento, paso corto y leve, mirada humilde y frases evocadora de un pasado grandioso que sacude inmensamente el espíritu, esta tierra bendita donde Rosa posara sus plantas virginales; donde ella, la flor más preciada del continente aromatizara con su sacrificio perpetuo el ambiente de nuestra ciudad bellísima y hospitalaria entonces; y donde, en apartado sitio, habló cien veces con su Divino Esposo, Jesús, hasta que por Él fue cierto día dichoso acompañada al Reyno de los cielos. |
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| PRIMER CLAUSTRO | |||||||
Tiene muy regular capacidad el primer claustro, como puede verse. En algunas partes, no ha perdido las huellas del tiempo. Y esto pasa en toda la extensión del monasterio. No es grande, en conjunto, la casa de las “Rosas de Santa María”.y en lo mas lejano, colindante con el costado del Mercado Central, se halla el Santuario o lugar donde tuvo Rosa su habitación y un pequeño huerto. |
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