NOVENA A SANTA ROSA DE LIMA
DIA TERCERO |
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Acto De contrición, Oración preparatoria y Padre Nuestro, como el primer día CONSIDERACIÓN ¡Venga a nosotros tu Reino! El Reino de Dios es la redención de Jesucristo conocida y aceptada por los hombres. Afligía a Santa Rosa saber que existían miles y miles de almas que no lo conocían, y que habían de perderse sin remedio. Rogaba por ellas con inflamadas súplicas; quería ser su apóstol y decía “ que si no fuera mujer, su primer cuidado, en acabado los estudios, había de ser darse a las Misiones y predicación del Evangelio, ofreciéndose a ir a las provincias más feroces y bestiales, que se sustentan de carne humana; sólo por acudir con salud y remedio a los paganos, a costa de su misma sangre, y a fuerza de predicación y catecismo”. V- Rosa , Hermana nuestra, ruega por nosotros R- Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. ORACIÓN Omnipotente y eterno Dios, que quisiste revelarnos la felicidad de tu divino reino por medio de tu Unigénito hijo Jesucristo, para salvación de todos los hombres, y por cuya propagación en todo el mundo, con tan ardientes súplicas te rogó nuestra amada Santa Rosa, deseando ser ella misma misionera de tu Santo Nombre entre los pecadores que te ofenden. Suplicantes te pedimos, vengas a establecer pronto tu Reinado de amor y de caridad entre nosotros, para que seamos dignos de gozar algún día la paz dichosa del reino de los cielos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. Pídase la gracia que se desea obtener. La Oración final, como el primer día.
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DIA CUARTO |
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Acto de contrición, oración preparatoria y Padre Nuestro, como el primer día. CONSIDERACIÓN ¡Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el cielo! A fuerza de vencerse a sí misma y dejar que triunfara en ella la voluntad divina, llegó a santificarse Santa Rosa. Permitió el Señor que experimentase contrariedades y sufrimientos en todos los pasos de su carrera extraordinaria: de parte del demonio, que la perseguía; del mundo, que la censuraba; de su Madre y hermanos, que la reñían por lo que juzgaban excesos y fingimientos; tuvo que sufrir también de parte de algunos de sus confesores, que no comprendían su verdadero espíritu. Sufrimientos, en el cuerpo, con enfermedades, y en el alma con amarguras y sequedades. Pero todo lo llevaba con admirable paciencia y sumisión a la voluntad divina; y solía repetir muchas veces: “Aumenta Dios mío, los dolores, con tal que aumentes el amor”. V- Rosa , Hermana nuestra, ruega por nosotros R- Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. ORACION Omnipotente y Eterno Dios, que te has dignado revelar a tus criaturas el camino seguro de tu divina voluntad, para que, cumpliéndola en la tierra fuéramos semejantes a los bienaventurados en el cielo. Llenos de gratitud, te bendecimos, por en la vida de nuestra amada santa Rosa nos has dado un precioso ejemplar de paciencia y sumisión, en medio de las más dolorosas contradicciones y sufrimientos más crueles. Por sus méritos e intercesión te suplicamos que aumentes en nosotros tu santo amor, con que podamos vivir siempre dócilmente sumisos a tus paternales designios, y seamos dignos de tus celestiales promesas. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén. Pídase la gracia que se desea obtener. La Oración final, como el primer día.
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