Ya Monctezuma altivo se deja morir de hambre,
se tuerce en un tormento de horror Guatimozín,
Caupolicán, Guactemoc, Urraca son tres mártires;
y vé descuartizado, Don Gabriel Condorcanqui
repartidos sus miembros en macabro festín.
La sangre de Atahualpa tachonó de rubíes
de Cajamarca al Cuzco la ruta de dolor,
pero tú, flor del cielo la cubriste de rosas
y en lugar de odio y penas, fue un camino de amor.
Ya que al brillar de pronto fratricida cuchillo,
afilado en las piedras de codicia y traición,
con su sangre, Pizarro trazó sobre un ladrillo
la cruz, ya no en conquista sino en expiación.
Y desde aquí a la América guió tu patronato
por el amplio sendero de la cristiandad,
bordando en sus banderas las doctrinas de Cristo,
que al redimir al hombre de torvas tiranas
implantara en la tierra: Justicia y Libertad.
Y la joven limeña que confundió a corsarios
y les detuvo el paso a los filibusteros
defendiendo a su pueblo con la cruz en las manos
y una arenga en los labios, en nombre del Perú
acogerá los sueños de Vizcardo y Guzmán,
dará valor a Páez, guiará a San Martín.
Washington en el norte hará a su patria libre.
Y libre será América, de confín a confín.
Y a Bolívar y Sucre los llevará triunfantes,
Y serán victoriosas Chacabuco y Junín.
A San Martín recursos dará para sus tropas
en tesoros de plata que forraban su altar;
y los libertadores se morirán amando
con un verso en los labios, como murió Melgar.
Viendo desde la altura que se alza esta Basílica
ha deseado Bolívar hasta Rosa llegar,
y con él llega el Coro de los libertadores
que a la Patrona tan excelsa van a congratular.
Bolívar, hombre símbolo de guerreros y sabios
que fundaron repúblicas con Patria y Libertad,
frente al solio de Rosa, desplegando los labios
dice lo que ella escucha con peruana bondad:
¡Oh, Rosa de la América, que uniste en una sola,
cuando al santificarte, Patrona te aclamó,
mi sueño por América fue hacerla siempre unida
cuando por Dios movida mi espada libertó.
La sangre de los héroes que cayeron luchando,
la voz de los apóstoles como José Marti,
los huesos de los mártires han ido germinando
y ahora recién veo la gloria para mí.
No basta con ser libres, también hay que ser grandes,
grandes en la justicia, grandes en el Amor,
por eso fue mi sueño y el de mis capitanes
hacer de todo América, que es tierra de titanes,
como los veinte pétalos unidos de una flor...
Y hoy que alzan tu Basílica, en que se unen los pueblos
bajo la hermosa bóveda que te ofrenda el Perú,
veo llegar la aurora para la nueva era y veo que mi sueño, vas a lograrlo tú.
El mundo en nuestra América, coloca su confianza
mientras las viejas patrias se quiebran de terror...
hermana santa Rosa: corona esa esperanza,
haciendo de tu América el mundo del Amor. |
América ha empuñado el timón del navío
y tú tienes el ancla, que te ha dado el Señor
Santa Rosa bendice los séquitos de próceres
que con Simón Bolívar erguían su pendón,
y el alma de la América tremola sus banderas
que unidas se inclinaron, ante su bendición.
Y mientras se alejaban los séquitos se oía:
Eres la mujer símbolo de nuestra independencia
Patrona de la América, de Lima y del Perú,
Eres la embajadora de nuestra autonomía
la primera Proclama de nuestra libertad.
Y ese derecho justo lo conquistaste tú,
cuando Roma se puso nuestro escudo el gran día
en que por todo el mundo voló tu santidad.